Últimamente, me doy cuenta de que he estado charlando mucho con amigos y pacientes sobre lo que está sucediendo a nivel mundial y la forma en que cada uno lo atraviesa. Escribí mi opinión en este artículo, por si te interesa.
Engañándonos hasta que…
Sin importar la edad o la condición social, un denominador común es la incertidumbre. Aunque es parte de la vida, le hemos huido siempre y hemos hecho lo posible para atenuarla o engañarnos que no existe.
Habíamos sido bastante eficaces, creíamos que teníamos los mecanismos de seguridad necesarios, todo arregladito… hasta que apareció la pandemia y todo se desbarrancó.
Pocas personas se han percatado de lo que ella significó y cuánto nos influenció. Todavía, hay niños, adolescentes y ancianos (los que más la padecieron) sufriendo las consecuencias, sin darse cuenta, pero es un tema de todos. Aquí, escribí sobre esto.
Lo que sucedió luego tampoco contribuyó a reducir la incertidumbre, porque los políticos se polarizaron más aun, se aferraron más a sus sillones (porque no tienen idea de qué hacer), y la omnipotente Inteligencia Artificial tomó el mando.

Resulta que hay un cuerpo…
La tremenda velocidad que eso imprimió a todo es algo que no podemos procesar. Nos creemos muy mentales y vivimos en la cabeza, pero resulta que somos seres físicos, en una realidad física, que tiene sus tiempos.
Nuestra mente puede tirarnos cualquier clase de panoramas y acciones posibles en minutos, pero nuestro cuerpo solo puede hacer una y le lleva horas o semanas. Esa dicotomía es insalvable y nos está volviendo locos.
La ansiedad, el estrés, la depresión, la frustración que conlleva esa mezcla de exigencia entre seguir los dictados del mundo virtual en que se ha convertido el mundo y lo que realmente podemos hacer en la realidad es de tal magnitud que ni siquiera nos damos cuenta, solo la sufrimos.

Y la solución está en ti.
Soy una observadora. Y estoy entre fascinada y horrorizada con lo que sucede. Nunca, había percibido cambios tan tremendos en tan poco tiempo ni había visto a tanta gente desconcertada, paralizada, perdida, anestesiada…
Mi talón de Aquiles ha sido lo corporal, la realidad. Podría vivir tranquilamente en mi ilusión, en una fantasía mental, y lo he hecho por un tiempo, hasta que la burbuja explotó y tuve que bajar a tierra, violentamente.
Aunque la primera vez fue brutal, he tenido otras. Siempre, encontré caminos amables y expansivos para hacerlo. He transitado toda clase de terapias psico-corporales y de expresión. Luego, llegó Diseño Humano y me terminó de cerrar el circuito.
Hoy, en medio de este caos, quiero compartir mis experiencias (a eso vine), ayudándote a atravesar la incertidumbre con recursos simples y prácticos. He escrito un Curso, basado en Diseño Humano y en herramientas corporales, para que salgas de la burbuja mental y te conectes con la vida, con tu vida.
Es mi contribución, además de estos escritos, que espero también te brinden apoyo y confianza. En ti. Porque lo que viene es Individual. Como siempre, aquí estoy y te acompaño.

En este link, puedes bajar la Bienvenida (para conocer cómo es el Curso) y comenzar. ¡Te espero!




