¿Y si nos calmamos?

Vive un día a la vez.

Quizás, esta reflexión llegue un poco tarde, pero sirve para siempre…

Estamos viviendo la aceleración que siempre sucede cada fin de año. No solo por las Fiestas, sino también por las vacaciones y la finalización del ciclo en el trabajo y cualquier otro etcétera que esté dando vueltas.

¿Felices Fiestas?

Aunque para muchos ya no exista la ilusión y el entusiasmo por la Navidad, igualmente hay una pulsión por pasarla con gente, lo cual implica una serie de compromisos que pueden resultar bastante pesados.

Adónde ir, qué comidas hacer o llevar, qué vestir, cuáles regalos comprar, a quién invitar, se transforman en decisiones que se acumulan con otras propias de la época.

Parecería que son cuestiones fundamentales de la vida, pero no, son solo otras Fiestas, que no harán que nos llevemos mejor o peor que siempre, que no cambiarán la normalidad. 

Aunque haya niños involucrados, podemos dejar de pretender que todo sea perfecto y maravilloso.  Será lo que es y mejor relajarnos y pasarla lo mejor posible.  Estar solo o con alguien cercano es una opción como cualquier otra.

¿Felices vacaciones?

El sistema nos otorga la gran compensación de tener unos días para nosotros mismos.  ¡Aleluya! 

Salgamos disparados a conocer lugares, a pasarla genial en la playa o la montaña, a comer y tomar frenéticamente, a leer lo atrasado, a no hacer nada, a hacer todo lo que no pudimos en el año, a hacer lo que nunca hicimos…

Cualquier posibilidad está llena de buenos intenciones y de mediocres resultados.  Somos lo que somos y lo llevaremos adonde sea, lo que significa que sería interesante no tener tantas expectativas y simplemente disfrutar de lo que podemos, sea lo que sea.

¿Feliz balance?

En esta época, tendemos a realizar balances (otro estrés que se puede agolpar, ahora en el trabajo). 

Nos movilizan los finales, aunque sea inconscientemente.  ¿Qué hicimos de lo que nos propusimos, cómo terminamos, qué iniciaremos, cambiamos algo, conseguimos algo, estamos mejor o peor?

En un año muy cargado y desafiante a nivel mundial, las respuestas pueden no ser brillantes.  Entonces, ¿podemos ser amables con nosotros mismos y apreciar lo que sí logramos, la resiliencia, la adaptabilidad, la capacidad, los recursos, las oportunidades, las pequeñas mejoras, lo que somos, tenemos y hacemos?

Y, en base a esto, proponernos metas posibles, sencillas, disfrutables, solos o compartidas, adecuadas a nosotros (no a los modelos sociales).

¡Feliz día!

Al final, solo pasamos un día a la vez.  No importa si cambia el año calendario, es otro día.  Cómo lo vivimos, siendo nosotros mismos, es lo que sí nos debemos cuestionar.  Aquí estoy para guiarte y acompañarte.

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