
El Vacío nos está llamando y no debemos temerle, porque es solo la suma de todos los futuribles, el nido que contiene los potenciales que emergerán, el útero que puede engendrar nueva vida. Para ello, debemos vaciarnos de lo conocido.

Estamos en tiempos valiosos y cruciales y no debemos desperdiciarlos en victimizaciones; hay que ayudar a Gaia y a la Humanidad a elevar su vibración.

En general, no hay magia instantánea: debemos cambiar nuestras actitudes cotidianas con constancia y paciencia. La inercia que llevamos, los condicionamientos familiares y sociales, el clima general son tan potentes que no se frena todo de una vez. Ese espejismo de que nos transformaremos súbitamente es dañino, porque, cuando nos vemos cayendo en conductas parecidas, nos desilusionamos y descreemos de todo (especialmente de nosotros mismos).

Continuando con los temas de Abril de la verdad, la elección y la acción, los hacemos avanzar hacia la vibración alta de La Conciencia. Este es el siguiente paso para nosotros, e involucra el estar más presente y ser responsable de nuestra verdad, elecciones y acciones.

Días para conectar con el Niño Interior y sanarlo, cerrando las heridas del pasado, pidiéndole perdón por el sufrimiento, abrazándolo con amor, solicitándole que nos ayude a crear lo nuevo, restaurando la alegría como motor de evolución, conectando con la Madre Tierra y con la Luz.

Cualquier proceso (sin importar el objetivo) tiene como meta el aprendizaje. Siempre. Quizás, no logremos lo que nos propusimos pero en el camino hicimos amigos, comprendimos algo de nosotros, superamos un miedo, ayudamos a alguien, nos hicimos más compasivos y cordiales, cerramos una herida, movilizamos un potencial.
