
Cuando me escucho, puedo escuchar al otro; es una sinergia que nos enriquece y profundiza, que nos une y nos iguala.
Esto me dio una gran libertad para elegir, sin importarme si correspondía a lo que se suponía debía ser, hacer, tener, pensar, sentir, etc.

En el fondo, ¿cuál es la primera idealización, la que genera el resto? Nosotros mismos.

Yo estoy tratando de convertirme en NADIE.

A medida que vamos despertando de los sueños vanos del ego, la interioridad gana terreno y nos hacemos conscientes que no queremos más del afuera sino explorar un mundo que no conocíamos: nosotros mismos.

Pusimos la autoridad afuera (en las instituciones, en los especialistas, en los que saben o tienen poder) y ahora estamos en el inicio de tomarla nuevamente, responsabilizándonos por nuestras decisiones.

¿Podemos hacer silencio y dejar que nuestra Alma nos muestre el camino… y caminarlo?
