Traté de ponerle un poco de humo al título, pero estas dos semanas han sido eso: un desastre. En lo personal, se dispararon estados físicos y mentales que creía superados hace décadas. Está siendo desafiante regularlos, comprender los motivos, buscar alternativas distintas, ver hacia dónde me llevan.
Además, se cayó mi sitio, hubo situaciones externas extenuantes, mis pacientes también estaban superados por las circunstancias, los pacientes de mis pacientes… Difícil.
¿Razones? Se pueden dar explicaciones astrológicas, numerológicas, energéticas, de conciencia colectiva, asuntos personales, pero la verdad es que nunca hay un solo motivo, sino que se juntan varios y producen resultados. Lo interesante es observarlos y sacar conclusiones prácticas.

Cambios fundacionales.
Ayer, escribí sobre cómo la humanidad sostiene largos períodos de equilibrio (que muchas veces se viven como estancamiento), hasta que, de pronto, surge algo nuevo que lo transforma todo. La anterior podría ser la Revolución Industrial y ahora, la Inteligencia Artificial.
Sea como sea, estamos atravesando una transición complicada, veloz, inédita, que va dejando en el camino bastantes asuntos, sin importar si estamos preparados o no, sin redes de contención.
Esto último es lo que llena de incertidumbre y ansiedad. Las instituciones están obsoletas y corruptas, y no apoyarán como antes, lo que produce que nos sintamos solos en la tormenta. Y lo estamos…

El factor Individual.
¿Cómo se vive esto en la vida personal? Como un desastre. Se hace evidente que ciertas cosas finalizaron y vemos que se caen, se destruyen, se desvanecen, tiemblan y crujen.
En lugar de pretender sostenerlas inútilmente, provocando más dolor y agotamiento, debemos dejarlas ir. Es necesario aceptarlo y hacer el duelo. Como se derrumban para traer algo nuevo, encontraremos alternativas, si nos abrimos a otras posibilidades.
Ellas están a nuestro alrededor, pero tendemos a ignorarlas o rechazarlas, porque son distintas, nos cuestan, nos creemos inadecuados o carentes, dejamos que la mente nos envenene, en vez de estar atentos al aquí y ahora y sus señales.

Eres un Humano Divino.
El lugar más difícil de esta transición es interno. Es la concepción que tenemos de nosotros mismos y de nuestro lugar en el mundo, de lo que somos y hacemos.
Al vivir homogeneizados por la sociedad, tenemos una idea poco clara de nuestra individuación. Y, al estar urgidos por los cambios acelerados que se presentan, nos perdemos en ellos y terminamos corriendo, para encontrarnos vacíos, frustrados y exhaustos al final del día.
Sé lo difícil que es detenernos y comprender realmente lo que sucede. Es lo que es y hay lo que hay. No podemos frenar lo que viene, pero sí decidir cómo nos impacta y cómo lo vamos a transitar. Voy a publicar algunas sugerencias en la semana.
Lo importante es que vuelvas a ti y te percibas como un Humano Divino, con capacidad de elección y de decisión, con recursos propios y con otros que aprenderás, con una conexión a Todo Lo Que Es que no utilizas, con Presencia para captar los mensajes, con posibilidad de ayudar a que el cambio sea para el mayor bien de todos. Te acompaño.





