
Cada día se nos presentan elecciones, debemos decidir si hacemos lo de siempre o si nos atrevemos a lo nuevo. Generalmente, son pequeños actos que se van enlazando hasta que nos sorprendemos distintos. Vivir en el presente es estar en el cuerpo: ¡qué enorme desafío!

Cada vez que nos enojamos, nos quejamos, nos victimizamos, nuestra vibración cae dramáticamente y atrae energías similares. “Ya sé” podría ser tu respuesta. “¿Y lo estás practicando?” sería mi réplica.

Una explicación clara de las distintas dimensiones y herramientas prácticas para hacer el Cambio.

Difícilmente alguien con nociones arraigadas en la tercera (establecidos por cientos de años) puede comprender los conceptos nuevos de la quinta.

La palabra (hablada o escrita) es el segundo nivel de creación. Cuando expresamos algo, sobre todo en algo físico como el papel (o el celular o la computadora), nos resulta más fácil percibirlo y llevarlo a la práctica.

La Energía entrante (potente y luminosa) tiene un ritmo lento, suave, paciente, contemplativo. Solo podemos contactar con ella si nos damos el espacio, si frenamos la marcha forzada. Aunque nos cueste desacelerar y todavía sigamos corriendo, podemos observar desde la conciencia lo que sentimos y lo que ocurre. Es crucial aprender a detener las dudas, planes y ansiedades de la mente, guiándola hacia lo que nos sirve. El cuerpo mismo, preso de las prisas y los nerviosismos aprendidos, debe encontrar su ritmo propio.
