
Una mirada amorosa (o, por lo menos, amable).
«Ten esa mirada amorosa para todo el mundo, para todas las cosas. Sin importar si son buenas o malas, simplemente ilumínalas con amor»

«Ten esa mirada amorosa para todo el mundo, para todas las cosas. Sin importar si son buenas o malas, simplemente ilumínalas con amor»

¿Deseas ser parte de terminar o de comenzar?

Tener un discurso particular es la labor de una vida y poder transmitirlo también. Cuando no la hacemos, solo somos repetidores y además malos repetidores.

Mostrar nuestra originalidad es imprescindible en estos tiempos. No me refiero a ese constante narcisismo de las redes o a ser famoso, sino a brindar los dones de nuestra individualidad para la evolución de todos.

Cada uno debe hacerse responsable de su propio camino, de su aprendizaje.

Tiene relación con ser quienes somos, con hacer lo que vinimos a dar y recibir, con estar sanos y alegres, con amar.

Es un viaje: desde la Dualidad (tú y el otro como opuestos) hacia la Unidad (tú mismo te atacas desde la sombra, no hay un otro sino partes tuyas en un rompecabezas que tú mismo creaste). Todos somos Uno.

¿Y si dejamos que las respuestas/soluciones vengan cuando tengan que venir, cuando estemos preparados?
