
Humillando al ego o cómo no tragar anzuelos.
Cuando tragamos los anzuelos que nos tiran los demás (nuestros Maestros de crecimiento), no maduramos ni evolucionamos.

Cuando tragamos los anzuelos que nos tiran los demás (nuestros Maestros de crecimiento), no maduramos ni evolucionamos.

Los artistas y deportistas famosos crean modelos sociales, que nos terminan alejando de nuestro Ser.

La próxima vez que queramos decidir en contra de algo o alguien, tomemos una respiración, centrémonos, sintamos el cuerpo, preguntémonos qué deseamos nosotros, qué es lo mejor para nuestra vida.

Sugerencias muy importantes para transitarlo.

Aprendamos a gestionar las emociones, las crisis de crecimiento, el estrés. La fortaleza que logramos haciéndolo es inestimable y nos proporciona la confianza para encontrar el camino del alma, que está siempre disponible e iluminado.

Podemos ser agresivos sin ser violentos (usando el impulso para lograr lo que deseamos) y ser violentos sin ser agresivos (peleando inútilmente contra las cosas, sin alcanzar nada o, peor, volviéndola contra nosotros mismos).

No existen los buenos y los malos; cada uno hizo lo que pudo y, aun cuando el otro fuera dañino, es posible aprender de ello para no incluirlo y/o repetirlo en nuestras vidas a partir de ahora.

Demandar que el otro se encargue es inútil, porque es nuestra vida y tenemos que hacernos responsables. Somos nosotros los que sufrimos, los que nos sentimos impotentes o inadecuados, los que cargamos con el peso de lo irresuelto.
